domingo, 7 de octubre de 2012

LOS LLAMADOS CRITERIOS DE JUSTIFICACIÓN MORAL


LOS LLAMADOS CRITERIOS DE JUSTIFICACIÓN  MORAL. .

Sánchez Vázquez llama criterios de justificación moral a una serie de principios que permitirían dar un juicio absoluto acerca de la validez y obligatoriedad de las leyes morales. El autor concede una gran importancia a estos criterios, pues con ellos piensa alcanzar el objetivo principal de su obra: construir una verdadera ética a partir de los análisis del materialismo histórico.

Sánchez Vázquez advierte de algún modo que hasta ahora no ha superado el relativismo histórico-social y que la obligación moral, concebida en función de una sociedad concreta y de un determinado momento histórico, necesita de una ulterior fundamentación. Si las normas de conducta no tuvieran otro soporte que la transitoriedad del presente, no alcanzarían el carácter de lo propiamente ético, quedándose en el ámbito de lo útil. Si lo que ahora se debe hacer, mañana estará prohibido, no puede hablarse propiamente de bien y de mal, porque ambas son realidades absolutas, y mientras no se les confiera ese valor no hay ética ni obligación moral propiamente dicha, pues nadie se siente ligado en conciencia si mañana todo será de otro modo, al menos si no se demuestra que el mismo cambio histórico en su conjunto y los momentos particulares en cuanto insertados en él tienen un valor moral absoluto.

El autor piensa que con los cinco criterios de valoración moral justificación social, práctica, lógica, científica y dialéctica puede fundamentarse el valor de las normas morales, pero teniendo bien presente que valor absoluto no quiere decir valor supra humanó o intemporal, que exista en sí y por sí, sino producto humano que solamente existe, vale y se justifica como nudo de relaciones.

Justificación social: Como la norma cumple la función social de asegurar el comportamiento de los individuos de una comunidad en una determinada dirección, la validez de una norma es inseparable de cierta necesidad social. Así, en una comunidad en la que se da la necesidad social o el interés se justifica la norma que exige la conducta adecuada.

Justificación práctica: Sánchez Vázquez considera ahora, que la norma no sólo ordena la conducta de acuerdo a los intereses de la colectividad, sino que exige también unas ciertas condiciones reales para su cumplimiento. Así  en las sociedades primitivas, donde no había un excedente de producción, la existencia de los ancianos que no podían desempeñar un trabajo, o la conservación de la vida de los prisioneros a los que no se sabía cómo emplear, constituirían un fuerte obstáculo para la subsistencia de la colectividad. En esas circunstancias, una ley moral que postulara la conservación de la vida de los ancianos o el respeto a la vida de los prisioneros no tendría razón de ser, ya que no se daban las condiciones reales desarrollo de la producción y del trabajo que permitieran la alimentación de una población inactiva.

Justificación lógica: Las leyes morales no se dan aisladas prosigue Sánchez Vázquez, sino que forman parte de un conjunto articulado que se llama código moral. Este código  ha de caracterizarse por la no contradicción de sus normas, por su coherencia interna, y es relativo a una determinada comunidad humana.

La justificación lógica de los preceptos obedece, por eso, a la función social de la moral, pues impide que en una sociedad surjan leyes morales arbitrarias o caprichosas que, por no integrarse en el sistema normativo, entrarían en contradicción con los intereses y necesidades sociales. Por tanto, concluye que una norma se justifica lógicamente si demuestra su coherencia y no contrariedad con los demás preceptos del código moral del que forma parte.

Justificación científica: Una norma se justificaría científicamente cuando no sólo se ajusta a la lógica, sino también a los conocimientos científicos ya establecidos, o al menos es compatible con ellos. Así, pues, una norma moral se justifica solamente si se basa en los conocimientos científicos alcanzados por una sociedad o es compatible con ellos.

Justificación dialéctica: Según el autor, un código moral es un producto humano y, como tal, forma parte del proceso práctico e histórico de la humanidad. Puesto que la historia de la moral, por ser dialéctica, tendría un sentido ascendente, una ley o sistema moral se justifica por el lugar que ocupa dentro de ese movimiento progresivo. Dentro de ese proceso, una norma o código moral tiene un carácter relativo y transitorio. Algunos preceptos desaparecen para siempre, otros subsisten corregidos o enriquecidos. En todo caso, sólo dentro de ese proceso dialéctico puede hablarse de justificación moral. La ética no sería algo estático e inmutable.

De este modo, una norma moral se justifica dialécticamente cuando contiene aspectos o elementos que dentro del proceso progresivo moral, se integran a un nuevo nivel en una moral superior. Reconoce que los tres primeros principios  que justifican una norma por las necesidades de una comunidad, por las condiciones de su realización y por su articulación lógica con un código moral dado son insuficientes, porque no proporcionan criterios de validez entre normas que rigen en diferentes comunidades, que forman parte de distintos códigos, o que aparecen en distintas etapas del desarrollo histórico moral de la humanidad. Más aún, la aplicación de los tres primeros criterios nos impiden justificar una norma, un acto, un código moral determinado fuera de su contexto concreto y aplicarle un criterio absoluto que no tome en cuenta su relatividad Sólo recurriendo a los dos últimos criterios podemos impedir que lo relativo extienda sus límites más allá de las condiciones y necesidades sociales respectivas, elevando, de este modo, al plano de lo absoluto lo que sólo es relativo, histórico y limitado.

Con lo cual resulta que la relatividad de la moral no entraña forzosamente un relativismo, ya que no todas las morales se hallan en el mismo plano, pues no todas consideradas históricamente como etapas o elementos de un proceso ascensional, progresivo tienen la misma validez. De ahí la necesidad de justificarlas dialécticamente.

La justificación dialéctica: es así el criterio fundamental, y donde el autor descubre su juego. La moral no es otra cosa que la marcha dialéctica de la historia: las normas morales se suceden según la alternancia tesis-antítesis-síntesis, hasta llegar a la supuesta perfección del «paraíso comunista», en relación al cual adquirirían un valor absoluto las necesidades sociales del momento presente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario