Proceder
ante un paciente incompetente
La voluntad previa del paciente ante
situaciones determinadas que pudieran ocurrirle al menos de forma escrita, es
infrecuente en nuestro medio, pero en caso de que existiera debiera respetarse,
En cuanto al juicio sustituto es aquél que el médico busca en la familia o
allegados sobre si existía alguna preferencia o decisión previa del paciente
sobre la situación en la que se encuentra, también puede suceder que el
paciente se lo haya expresado a su médico antes de caer en su estado actual.
Pero siempre la decisión que se tome en base a ello será una decisión
cuestionable y con mucho de subjetivismo. En mi opinión, cuando esto ocurre, lo
mejor es tomar una decisión basada en los mejores intereses para el paciente.
Esto significa que se hará lo que se considere o determine lo que es mejor para
la evolución del paciente, tanto desde el punto de vista objetivo y subjetivo y
sin considerar los intereses del paciente en caso de que existieran. En esta
situación siempre debe existir un consenso con los familiares para evitar
conflictos. En los casos en que no existiera acuerdo entre médicos y familiares,
entonces el problema pudiera consultarse en el comité de ética del hospital. Si
bien esto último es factible, a veces en terapia intensiva surgen situaciones
en la que esto es imposible como veremos más adelante.
|
En un paciente incompetente, la decisión corresponde
a la familia, a un representante o sustituto o al médico.
Los familiares están usualmente preocupados por los
intereses del paciente, son habitualmente conscientes de sus valores y
objetivos vitales y generalmente están movidos por el amor hacia el paciente.
Sin embargo, la idea de familia es demasiado amplia, por lo que el médico
tiene la responsabilidad de identificar a aquellos familiares que realmente
muestren conocimiento y preocupación por el paciente. Habitualmente, para los
adultos, el familiar corresponde al esposo o esposa y en el caso de los
niños, al padre y a la madre.
El rechazo de padres Testigos de Jehová a una
transfusión sanguínea para sus hijos menores de edad, plantea al médico el
problema de tomar una decisión adecuada pensando en el mejor de los intereses
de su paciente incompetente, que es el niño. Si fuera verdad que los padres
pueden elegir cualquier cosa para sus hijos, no existiría un fundamente
objetivo para validar éticamente la realización de una transfusión, a pesar
del rechazo de los padres.
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario